Como tú

By Juan Martínez Nacarino

Juntó nuestras dos almas de tal suerte

aquel inmenso amor que nos unía

que Dios solo entre sí las distinguía:

¡así fue nuestra unión de íntima y fuerte!

Pero la Muerte mísera no advierte

cuál es el alma tuya y cuál la mía,

¡y juntos padecimos la agonía,

y de un golpe a los dos mató la Muerte!

Verdad que yo, que te adoraba tanto

amortajé después tu cuerpo yerto

y te enterré, ay de mí, bañado en llanto!

Pero para mí el mundo es un desierto

y a mí nadie me lleva al Camposanto,

¡aunque también estoy, como tú muerto!