CON DIOS SIEMPRE
Las razas, adorando a Dios de veras,
cumplen las leyes de humanitarismo,
obtienen la corona de heroísmo
y sus victorias no son pasajeras.
En cambio, las Naciones altaneras
que sobreponen a Dios su egoísmo
acaban por hundirse en el abismo
con sus ídolos, armas y banderas.
Por eso, bella Perla del Oriente,
sigue cultivando tu fe ardiente
en el Gran Creador del Universo.
Con esa fe, hacia las cumbres avanza.
¡A Pueblos con Dios, siempre la Esperanza
no ha de faltar, aún en tiempo adverso!