Confusión de peligros contemplando la hermosura de quien los causa, y consuelo e...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

No lo entendéis, mis ojos, que ese cebo

que os alimenta es muerte disfrazada

que, de la vista de Silena airada,

con sed enferma, porfiado, bebo.

Sólo de mí os quejad, que sólo os llevo

donde la alma dejáis aprisionada,

peregrinando, ciegos, la jornada,

con más peligro cada vez que os muevo.

Si premio pretendéis, sois atrevidos;

y si no lo esperáis, desesperados;

cautivos si miráis, si lloráis tristes.

Bien os podéis contar con los perdidos;

pero podéis perderos consolados,

si la causa advertís por que os perdistes.