Consejo
By Ricardo Gil
Luzbel, (que, mientras Dios hizo la rosa,
la espina modelo traidoramente)
en un remanso de agua transparente
vertió al pasar su baba ponzoñosa.
Contemplándose en él Eva curiosa
dejó caer, al inclinar la frente,
la flor que la adornaba, y sonriente
creyó al cristal que la llamaba hermosa
Cerró los ojos y se vio sin ella
en otro espejo tímidos sonrojos
sintió, y después mortales agonías
Cuando el tuyo consultes, niña bella,
para mirarte bien, cierra los ojos
y quiera Dios que entonces te sonrías