Contra las esperanzas
¿Qué es lo que me llevastéis, esperanza?
Gracias al madrugar del escarmiento,
pequeño estrago es sólo un rendimiento,
que no costó la sangre a la confianza.
Averiguad primero la templanza
de mi deseo, o fácil o sediento;
presumiréis después del vencimiento,
y antes no blasonéis de la mudanza
Cuanto no sucedió, no sucedido
el alma lo creía; y si esperaba,
ceremonia del caso hizo a los días
Tened que no triunfasteis de mi olvido:
para venceros yo solo bastaba:
si no, volvamos a las fantasías.