Conveniencias de no usar de los ojos, de los oídos y de la lengua

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Oír, ver y callad remedio fuera

en tiempo que la vista y el oído

y la lengua pudiera ser sentido

y no delito que ofender pudiera.

Hoy, sordos, los remeros con la cera,

golfo navegaré que (encanecido

de huesos, no de espumas) con bramido

sepulta a quien oyó voz lisonjera.

Sin ser oído y sin oír, ociosos

ojos y orejas, viviré olvidado

del ceño de los hombres poderosos.

Si es delito saber quien ha pecado,

los vicios escudriñen los curiosos:

y viva yo ignorante y ignorado.