Corazón adentro

By Francisco Javier Ugarte y Pages

¡Cuán solo estoy, Señor! Huyo aterrado

del vaivén de la inquieta muchedumbre,

que, gimiendo en perenne servidumbre,

la libertad pregona del pecado

Y ¡qué espantosa soledad! Cegado

por el vaho de la ambiente podredumbre,

giro errante, sin faro que me alumbre,

como rojo batel desarbolado.

Pero ¿estará tan sola el alma mía

si en Ti mi amor y mi dolor concentro,

y feliz en tu dulce compañía

tu auxilio busco y tu piedad encuentro?

-¡Triste, Señor, mi condición sería

si no te hallara corazón adentro!