Corona fúnebre

By Manuel del Palacio

¡Amo, cantó, pasó! grato destino

que más que compasión envidia inspira

de quien, teniendo un alma y una lira,

para cantar y amar al mundo vino

No sentir de los celos lo mezquino,

la hiel del odio el fuego de la ira;

correr tras esa mágica mentira

que nos borda de flores el camino

¡Tal fue su vida! Regalado sueño,

dulce ilusión, magnífica ventura

de un ser a quien el orbe era pequeño;

y al remontarse a la celeste altura,

dejando de reinar, volvió a su dueño

el cetro del ingenio y la hermosura!