Corona nupcial

By Alberto Lista

Esta que aun lleva la encarnada espina,

gloria de su vergel, purpúrea rosa,

y esta blanca azucena y olorosa

bañada de la lluvia matutina.

Un pastorcillo a tu beldad divina

ofrece, pobre don a nueva esposa;

y no mal te dispone, Lesbia hermosa,

cuando a adornar tu seno las destina.

Del virgíneo carmín la rosa llena

retrata tu candor, y en sus albores

tu casta fe la cándida azucena;

y ese mirto que enlaza las dos flores

en felices esposos la cadena

con que os ensalza el Dios de los amores.