Crepúsculo

By José J. Villa

El horizonte, con cambiantes grises,

de grana y oro, y perlas se colora,

y ya luce jirones de la aurora,

ya del iris espléndidos matices.

Del esmaltado suelo los tapices

el sol a trechos con sus rayos dora,

y cual negro crespón que descolora,

baja la sombra en mágicos deslices.

Como un ángel que expira delirante

abrazado a una diosa, en ese instante

muere la tarde en brazos de la noche.

Y yo al mirarla, entristecido, siento

que en el jardín del alma abre su broche

la delicada flor del pensamiento