CRUZ Y ESPADA
aún conservan mis playas su gloriosa silueta,
Y aún palpita en la historia el valor ele su hazaña:
El Caudillo y el Fraile, Legaspi y Urdaneta,
¡La cruz del Redentor y la espada de España!
Caballeros de hierro ante gente sencilla
Con la frente inclinada a los Conquistadores;
Y a los pies del pendón morado de Castilla,
¡Las Islas Filipinas coronadas de flores!
Tres siglos se tornaron, mortales, a la nada.
Llevándose al Caudillo y al Fraile en el fecundo
Palpitar de su gloria y aletear de su vuelo;
Pero nos ha quedado, como herencia sagrada,
¡La espada para abrirnos los senderos del mundo!
¡Y la cruz para abrirnos los caminos del cielo!