Cuando muere el dia

By Gabriel Jiménez Lamar

Es un atardecer brumoso y frío,

de temblorosos, pálidos fulgores

Languidecen matices y rumores

No turba un soplo la quietud del río.

Del jardín en un ángulo sombrío,

sobre una vieja rama sin verdores,

ritma un ave nostálgicos dolores

mirando el nido de su amor vacío.

Su canto es dulce queja en el ambiente,

suspiro de agonía en los reflejos

de la tarde Canción vaga y doliente

de evocación, que extínguese a lo lejos,

cuando al morir las tintas del poniente,

besan del manso río los espejos.