Cuatro sonetos traducidos de Vicenzo Monti – II

By Marcelino Menéndez Pelayo

Descendió el alma a la infernal ribera,

y oyose gran rumor, ronco lamento;

el monte vacilaba, ondeaba el viento,

la carga en alto estrangulada y fiera.

El ángel que la seca calavera

del Gólgota dejaba, en vuelo lento,

a lo lejos le vio, y en el momento

con las alas veló su faz severa

Los demonios el cuerpo conducían

por el aire, y su hombros encendidos

al pecador de féretro servían

Así, con estridores y alaridos,

el vagabundo espectro sumergían

de la Estigia en los valles maldecidos