Cuatro sonetos traducidos de Vicenzo Monti – IV

By Marcelino Menéndez Pelayo

Un estrépito en tanto resonaba

que a Dite atruena en son alto y profundo;

era Jesús que, redimido el mundo,

de Averno el reino a debelar bajaba

El torvo pecador que le miraba,

ni aun osó articular leve sonido;

el llanto de sus ojos descendido

como lava de fuego le quemaba

Fulguró sobre el negro cuerpo obsceno

la etérea lumbre y torva llamarada

humeó al sonar el pavoroso trueno

Puso entre el humo su fulmínea espada

la justicia: alejose el Nazareno,

apartando de Judas la mirada