Cuerdas heridas

By Carlos Pezoa Véliz

Semejante al fulgor de la mañana,

en las cimas nevadas del oriente,

sobre el pálido tinte de tu frente

destácase tu crencha soberana

Al verte sonreír en la ventana

póstrase de rodillas el creyente

porque cree mirar la faz sonriente

de alguna blanca aparición cristiana

Sobre tu suelta cabellera rubia

cae la luz en ondulante lluvia

Igual al cisne que a lo lejos pierde

su busto en sueños de oriental pereza,

mi espíritu que adora la tristeza

cruza soñando tu pupila verde