Cupido en desgracia

By Juan M. de Arrambide

Perdió el amor en el celeste cielo,

pues al verle tan fatuo y delirante

ante los Dioses, su poder triunfante,

le quitaron sus armas y su velo.

Venus tierna, angustiosa, en dulce anhelo

a Júpiter clamó, triste, incesante,

y de su tierno y afligido infante

le pintó el desaliento y desconsuelo

Y el Padre de los Dioses, siempre humano,

al hijo desgraciado consolaba

y uno le concedió de sus despojos

-Elije, pues- le dijo, y el insano

no eligió su cadena ni su aljaba

sino la venda de cubrir los ojos