- CV - A una señora que cantaba

By Juan de Tassis y Peralta

La peregrina voz, y el claro acento

por la dulce garganta despedido,

con el suave afecto del iodo,

bien pueden suspender cualquier tormento.

Mas el nuevo accidente que yo siento

otro misterio tiene no entendido,

pues en la mayor gloria del sentido,

halla causa de pena el sentimiento.

Efectos varios, porque el mismo canto

deja, en la suspensión con que enajena,

cuerdo el enloquecer, la razón loca.

Y por nuevo milagro o nuevo encanto,

cuando la voz más dulcemente suena,

con ecos de dolor el alma toca.