- CVIII - A la envidia

By Pedro Soto de Rojas

Hija mordaz de infames corazones,

que haces cual Áspid de la flor veneno,

y al esplendor de la virtud sereno,

la oscuridad de tu tiniebla opones;

delincuente cobarde, por traiciones

atormentada, en el placer ajeno;

injusta juzgadora, que al más bueno

para tu mal entre cadenas pones.

Muerte del mundo, que muriendo creces,

imagen de las penas infernales;

mucho te digo, pero más mereces.

Aunque si bien reparo en tus señales,

en lago a la justicia te pareces,

que eres castigo de tus propios males.