- CVIII -

By Juan de Tassis y Peralta

Esta no es culpa, aunque su inmensa pena

a inmortales asuntos me destina,

si amar hombre mortal beldad divina

en tus leyes, Amor, no se condena.

Estrella, pues, de luz siempre serena,

a venturosa muerte me encamina,

Fénix etérea, pompa peregrina,

de los bosques deidad, del mar sirena.

Los montes la veneran cazadora,

las selvas ninfa y diosa las riberas;

próvido amor le rinde sus despojos.

La suya venturosa edad honora,

la que en orbes de luz formando esferas,

rayos vibra, que rayos son sus ojos.