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By Francisco de Borja y Aragón

No del opuesto campo las banderas

temo, ni los soberbios escuadrones,

ni menos fiera Roma tus Legiones;

aunque hasta aquí tu imperio entretuvieras.

Ni verme a las naciones extranjeras

servir de triunfo en míseras prisiones,

y de Caribe fiero en las regiones

verme sujeto a las gargantas fieras.

Desdicha son, que el tiempo las engaña,

con el incierto bien, que les ofrece,

en que el alivio de su mal consiste.

Al fin está presente quien me daña;

desdichado el ausente, que padece,

sin ver la causa de su muerte triste.