- CXI - A la fingida fortuna

By Pedro Soto de Rojas

Reina, (aunque ciega) injusta, los despojos,

admite ya, de esta mi voz postrera,

y no pretendas más, hasta que muera,

que lágrimas me falten en los ojos.

Dolores sí, tributaré a manojos;

tormentos que en mí está como en su esfera;

penas que canten, si la sienten fuera,

lástima en mi favor, contra ti enojos.

Del poderoso, allá, del levantado,

puedes cobrar lo que prestarse pudo;

allá, del que es tu súbdito obligado;

Pon donde el cerco ayer, en do hay escudo

esposas hoy, cadenas de un forzado,

y a mí déjame absuelto por desnudo.