- CXIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Fabio, no es ambición, ni fantasía,

ni por injusto pretensor desdeño

a quien jamás mostró al aplauso ceño,

con propia sed, mas no de hidropesía.

Y el natural afecto, a veces cría

una oculta ambición con vano empeño;

y el dulce engaño al despertar del sueño,

promesas de Raquel, cumple con Lía.

Dichoso vos, si huyendo sus engaños,

reconocéis el fin de sus intentos,

y halláis los propios en ajenos daños.

Y veis poner sus locos pensamientos,

tan gran cuidado en conseguir por años,

lo que después se pierde por momentos.