- CXIII - De una dama que quitándose una sortija, se picó con un alfiler
Prisión del nácar era articulado
de mi firmeza un émulo luciente,
un diamante, que ingeniosamente
el oro también él aprisionado.
Clori, pues, que su dedo apremiado
de metal aun precioso no consiente,
gallarda un día, sobre impaciente,
lo redimió del vínculo dorado.
Mas ¡ay! que insidioso latón breve
en los cristales de su bella mano
sacrílega divina sangre bebe:
púrpura ilustró menos indiano
el marfil; envidiosa sobre nieve,
claveles deshojo la Aurora en vano.