- CXIII -

By Gutierre de Cetina

Al tiempo que Leandro vio la estrella,

dulce farol del alma suya y muerte,

que Hero puesto había por la suerte

para él tan desdichada y para ella,

el pecho puso al agua, que era vella

espanto, en su tormenta tanto fuerte.

«No quieras -dice-, ¡oh mar!, embravecerte.

Aplaca, ¡oh dios Neptuno!, el furor de ella.»

Mas poco rato va su luz siguiendo,

y siempre con las olas peleando,

alzó su flaca voz, triste, muriendo.

«¡Oh Hero y alma mía! -iba diciendo-,

no canses tu deseo, y desperando,

despídome de ti, para ti yendo.»