- CXLIX -

By Fernando de Herrera

Llegue el dolor, si puede crecer tanto,

a desatar esta secreta llaga

que no me deja reposar, y haga

ante quien temo el justo oficio el llanto;

que cuando descubriere de ello cuanto

mostrar se debe a quien tan mal se paga

de mi mal, podrá ser que se deshaga

la sombra del peligro y de mi espanto.

Si no, escondido en esta oscura niebla

acabe a gusto ajeno, mas de suerte

que falte del remedio la esperanza;

porque quien siempre yace en la tiniebla

no espere ver la luz sino en la muerte;

que la gloria de amor tarde se alcanza.