- CXLVI - A los dos Escipiones, valerosos capitanes romanos
No fuisteis de la edad Escipiones,
sino de la República Romana,
que crecida en grandeza soberana,
sobre los Astros vio los torreones.
Con el Sol compitieron sus blasones,
por tanta gloria, que gozó Africana,
y hasta el Reino feliz de la mañana,
arbolasteis sus ínclitos pendones.
Lloró su ruina la imperial Cartago,
de vuestro brazo, y vuestro ardor ceñida,
siendo de un Escipión sangriento estrago.
Otro a Numancia la miró rendida,
de cada cual victoria fue el amago,
pero la muerte les quitó la vida.