- CXLVII -

By Gutierre de Cetina

Temía hasta aquí de entristecerme,

cansada el alma ya de un luengo llanto;

érame hasta aquí visión de espanto

ver un pesar y no saber valerme.

Mas agora que vos holgáis de verme

triste, ningún placer procuro tanto;

hora me es enojoso el dulce canto

y alegre aquél que ya solía ofenderme.

Dama, pues de mi bien sois tan esquiva,

descanso me será cualquier tormento

que de tan alta causa se deriva.

Pero tengo temor que, de contento,

el rostro, cuando en más tristeza viva,

muestre al revés señal de lo que siento.