- CXLVII - A una dama que desdeñaba un paje suyo, con quien estaba amancebada

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Pues tú con tanta propiedad desdeñas

ese paje que es todo tu apetito,

miente de cualquier cosa el sobrescrito:

no es frío el hierro, ni ásperas las penas.

Sabe, señora, que una de tus dueñas

(a quien yo algunas veces ejercito)

me hace ver en tus brazos el cabrito

que, como cabra, en tu retrete ordeñas.

Pues yo le vi atreverse a tu camisa

suplir pródigamente ajenas menguas

de tu marido, por tu industria ausente;

y mientras ambos os chupáis las lenguas,

yo, atento al espectáculo, impaciente,

muerdo la mía con envidia y risa.