- CXVIII - A la infeliz muerte de doña Inés de Castro
¡Ah traidores, ah aleves, ah tiranos,
ah crueles, ah bárbaros, ah fieros!
que ensangrentáis cobardes los aceros,
en una dama en quien ponéis las manos.
Como sufren los Cielos soberanos,
tanta crueldad, y tantos desafueros,
vosotros los hidalgos caballeros,
sois infames, sois viles, sois villanos.
Ay infeliz beldad, lucido astro,
que a la del Sol flamante, y alta Esfera
añades luz (ah cuello de Alabastro).
Garza divina, hermosa Primavera,
Venus del Tajo, Doña Inés de Castro,
Nayas lloren tu muerte en su ribera.