- CXVIII -

By Gutierre de Cetina

Como está el alma a nuestra carne unida,

en los miembros las partes igualmente,

y como cada miembro el alma siente

entera en sí y en todos repartida,

y como si una parte es dividida

del cuerpo por algún inconveniente,

el alma queda entera y tan potente

cual siempre, sin que pueda ser partida,

así el amor en mí no se acrecienta

por más favor, ni cuanto más padece

el triste corazón muda el estado.

Muéstrase amor en mí como tormenta

de mar, que cuando más con furia crece,

su término, no pasa limitado.