- CXXI -

By Fernando de Herrera

Do el mauritano ponto fiero baña

de la soberbia Argel el fuerte muro,

el cielo con terror y horror oscuro

amenazó al muerte a toda España.

Bramaba el mar, ardiendo en ira extraña;

bramando ardía airado el mar perjuro;

sólo en tanto pavor domó seguro

César del hado adverso la impía saña.

El piélago y aliento embravecido

abatieron su ímpetu indignado,

y respiró el medroso y libio suelo.

Ve alegre, corazón nunca vencido;

que la victoria no te impide el hado,

ni el viento y mar cruel; más todo el cielo.