- CXXII -

By Fernando de Herrera

Si en mano del Amor yo puse el freno

de esta mi voluntad, no bien sujeta,

¿De qué me espanto pues que se prometa

traerme tan rendido y siempre ajeno?

Tarde llego al remedio; que el veneno

cruel destempla el pecho con secreta

virtud; no es justo ya en edad perfecta

andar lleno de afán, de afrenta lleno.

Pueda abrir la razón la niebla oscura,

y ose romper por esta selva espesa,

que mil buenos deseos embaraza.

Dura resolución, mas bien segura;

que quien teme el trabajo, y lento cesa,

el premio de la gloria en vano abraza.