- CXXIV -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Ya he visto, sabio Andrade, por la gloria

con que habéis satisfecho a mi argumento,

la que disimulada en el tormento

responde a la paciencia meritoria;

que no pidiendo alivio a la memoria,

tregua al furor, ni a la esperanza aliento,

desarma y destituye al sentimiento,

y entonces se corona de victoria.

¡Oh, qué gran luz nos da nuestra elocuencia

de otras virtudes, que blandiendo palmas,

ocurren a la fiel tiranicida!

No pida pues paciencia, no, a las almas,

que absortas deja vuestro canto; pida

que en aplauso conviertan la paciencia.