- CXXIV -
Con desiguales pasos me guiaba
mi loca confianza a su albedrío;
y el más errado, y áspero desvío,
como camino cierto me enseñaba.
Yo que del tiempo sólo me fiaba,
libre seguí su loco desvarío,
y cuanto del remedio desconfío,
tanto del ciego error me confiaba.
Seguí pisadas siempre del engaño;
cuanto intentaba me sirvió de afrenta,
viví con la razón libre, oprimida.
Y al fin cogí este fruto de mi daño;
que quien en propias causas escarmienta,
a costa del vivir, procura vida.