- CXXIX - A don Francisco de Esquivel, arzobispo de Caller
Qué lágrimas, qué voces, qué lamentos,
pueden bastar para llorar tu Ocaso,
Pastor Sagrado, que con manso paso,
al Cielo subes despreciando vientos.
Derramen lagrimosos pues acentos,
las sacras moradoras del Parnaso,
llorando tan acerbo, y duro caso,
en métricos si roncos instrumentos.
Euterpe sacra cubra el rostro bello,
con la madeja, que fue afrenta al oro,
derramando sin orden el cabello.
Llore Calles perdido este tesoro,
incline el Pindo su sagrado cuello,
y en las cavernas se repita el lloro.