-CXXV-

By Fernando de Herrera

Amor, si el fuego en quien inunda el pecho

que mal puede entibiar la fría nieve,

con tus alas avivas, muerto en breve

será su ardor, y el corazón deshecho.

Procuro, en esta llama satisfecho,

que sin cesar en mí su fuerza pruebe,

porque del mal mi alma el premio lleve,

causando el daño luengo algún provecho.

Este suave incendio me sustenta,

y consagra en honor de mi Luz pura

mis entrañas, que crecen apuradas.

Dichoso el corazón a quien alienta

tal virtud, que engrandece con ventura

la gloria de mis penas renovadas.