- CXXVI -

By Fernando de Herrera

Podrá (y no yerro) nunca luz ardiente

tocar mi pecho, y nunca ser vencido

de oro podrá, en madejas esparcido,

con gloria de otra ilustre y bella frente;

que vuestra luz, do yace Amor presente,

tiene, y el rico cerco recogido,

mi cuello y pecho preso y mal herido,

y dulcemente el yugo y fuego siente.

Nací yo destinado a vuestra llama,

amor me dio valor para mi muerte,

y pago, amando a vos, la deuda nuestra.

Volando voy do el ciego ardor me inflama,

cual va a su fuerza el cielo, y es mi suerte

en vuestro fuego arder, y helaros vuestra.