- CXXVII - Al Conde de Saldaña, padre de Bernardo del Carpio, que murió ciego en...
Que bien entre el Arnés, y Yelmo duro,
se enlazan del Amor pluma doradas,
que bien después de lides disputadas,
parece el ocio con Amor seguro.
Venciste (o Conde el soberano muro
de Ximena, a finezas bien pagadas,
pero, entre dulces ansias malogradas,
te encontró la crueldad (o Hado oscuro).
Los ojos te sacó el amor violento,
derribando tu próspera fortuna,
y hasta la propia tumba te persigue.
Justo es Conde castigo tan sangriento,
pues merece quedarse así la Luna,
y morir ciego quien aun ciego sigue.