- CXXVII -

By Gutierre de Cetina

Bastar debiera, ¡ay, Dios!, bastar debiera,

señora, el ser cruel, áspera y dura,

sin que por adornar la hermosura

que al mundo es hoy un sol, tal nombre os diera.

Bastar debiera, ¡ay, Dios!, mostraros fiera

siempre a la obstinación de mi locura,

sin que por el color mi desventura

de nueva crueldad temor tuviera.

Si queréis que a entender me dé el vestido

cuál es la condición esquiva y dura,

volverlo del revés y será cierto:

lo encarnado cruel quede escondido,

mostrad lo blanco que es limpieza pura;

será el engaño así más encubierto.