- CXXVIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Mil veces pido a Clori, que me diga,

¿por qué aborrece tanto a Melibeo,

no siendo decidor, culto, ni feo,

ni a enojo tanto su fineza obliga?

En vano (me responde) se fatiga

su loco amor, su bárbaro deseo,

porque en él aborrezco lo que veo:

que soy de iluminados enemiga.

Que diga tal una mujer prudente,

que el caso sabe del gallardo Aquiles,

si sé (replica) y sé que fue valiente.

Mas unas amazonas varoniles

cansan al hombre cuerdo justamente,

y a la mujer los hombres femeniles.