- CXXXII - A un amante difunto que por atrevido fue despreciado
Guarda este bien labrado Monumento,
que fatigas debió a Fidias primeras,
un Amante que ardió Plumas, y Cera,
en los ojos de Inés, bello elemento.
Padeció glorioso su tomento,
encendido en las dulces primaveras
de su rostro, y en alas lisonjeras,
flores quiso libar, mas fue escarmiento.
Escalar intentó la refulgente
de Inés hermosa, y abrasada Esfera,
Ícaro presumido con engaño.
Mas al beber las luces de su frente,
despeñado cayó, para que fuera,
feliz el precipicio, y dulce el daño.