- CXXXIII -

By Gutierre de Cetina

Del dulce fuego que en el pecho me arde

no sé cómo decir que estoy quejoso,

ni en medio del ardor fiero, rabioso,

sé de quién fíe, ni de quién me guarde.

Contra la ley de Amor soy tan cobarde

que aun el mismo dolor pedir no oso

tanto tiempo de venia y de reposo

que me pueda quejar, aunque es ya tarde.

Pero si a dicha alcanzo tanta suerte

que la turbación pierda del sentido,

y al corazón torna el valor usado,

aún espero, señora, que el sonido

del triste lamentar podrá moverte

a piedad de haberme maltratado.