-CXXXIV-

By Fernando de Herrera

Dulces contentos míos ya pasados,

que sostuve en error de mi esperanza,

lo que vuestro recuerdo más alcanza

es dolor de mis días mal gastados;

porque, envuelto en deseos y cuidados,

me consumo llorando la mudanza,

y Amor, que reconoce su venganza,

mis daños me descubre renovados.

¿Qué puedo yo si ausente me condeno,

sino sólo al olvido y niebla fría

esta memoria ingrata rendir muerta?

Mas. ¡ay! que tiene el corazón, ajeno

de bien, presente siempre la Luz mía,

y ofrece en cierto mal su gloria incierta.