- CXXXIV - A una religiosa muy hermosa, y de gran virtud, que murió moza
No he de llorar por más que te contemplo,
muerta, y que a Abril sin alma le has dejado,
y el arroyuelo de dolor quebrado,
en las guijas se queja sin ejemplo.
A melodías pues, a glorias templo,
el instrumento que guarde colgado,
que no muere quien todo su cuidado,
puso en la Religión, puso en el Templo.
Viniste ejemplo de virtud a todas,
siendo envidia de todas las bellezas,
despreciando las galas, y las bodas.
fueron tu adorno duras asperezas,
y cuando para el Cielo te acomodas,
se a de cantar, y no sentir tristezas.