- CXXXIX -

By Fernando de Herrera

Venció las fuerzas el amor tirano,

cortó los nervios con aguda espada

de aquella dulce libertad amada,

que sin vigor suspiro siempre en vano.

Él me vuelve y me trae por la mano

a do mi error y predicción le agrada,

mas ya la vida de su mal cansada

osa tornarse al curso usado y llano.

Pero es flaca osadía y con la muerte

luchando, abrazo alegre el dulce engaño

y me aventuro en el deseo y pierdo,

que yo no puedo ser al fin tan fuerte

que contraste gran tiempo a tanto daño

ni en tal error me vale ya ser cuerdo.