- CXXXV -

By Fernando de Herrera

Alzo ligeras alas al deseo,

sigo el bello esplendor de mi alegría,

hállolo reluciente en la osa fría,

y desespero el bien que más deseo.

Suspenso en un incierto devaneo,

que mi esperanza cansa y mi porfía,

digo: «¿Por qué, serena Lumbre mía,

leda en estéril parte arder vos veo?

Llevar debía el céfiro victoria.

Siempre de vuestra llama esclarecido,

al euro ufano, que con él contiende:

mas ¡oh! que el cielo causa mi gemido

por honrar gente indigna de memoria.

Que el sol con tibio rayo apena enciende».