- CXXXV -
No me canses hoy más, doña Lucía,
hila, y no hables necio culterano,
ni asientes en el rostro más la mano
sirviéndote de tez toda Turquía.
¿Quien te mete en sí el Sol, padre del día,
es primo de la Luna o sí es hermano?
¿Y si es nieto el amor del Reino cano,
naciendo el fuego de región tan fría?
¿A qué Sibila antigua correspondes?
¿Creyendo que te influyen las deidades
aquestos disparates, qué respondes?
¿Quién te parló tan fieras necedades?
Que tú no las entiendes, aunque rondes
la noche de las cultas Soledades.