- CXXXVII - A la muerte de la reina doña Isabel de Borbón
El lirio Real que era el pensil hermoso,
de la Francia nació bello cuidado,
de la Aurora, y el Sol está tronchado
del fiero Noto, y Aquilón furioso.
Descansa ya en el último reposo,
obediente a la ley del duro hado,
la que leyes a España, y gloria a dado,
en dulces lazos de su amante esposo.
Murió Isabel ceñida de coronas,
y de virtudes, y valor ceñida,
Palas de España, asombro de Belonas.
Lleve la fama en Bronces repetida,
su nombre Augusto por las cinco Zonas,
llore su muerte, envídiele su vida.