- CXXXVII -

By Fernando de Herrera

Un tiempo ave caristra viví en fuego,

pero ya blanco cisne en ondas vivo;

que sólo de mi mal cuitoso escribo

cuanto escribí de bien en mi sosiego.

Pensé, trocando grado, trocar luego

suerte, y fue vano error; que Amor esquivo

en uno y otro estado al fin cautivo

me oprime y en igual desasosiego.

De mi pecho exhaló un Vesubio ardiente,

ahora de mis ojos despedido

corre un Istro nevoso desatado,

no esfuerza con la nieve la creciente,

antes con el ardor más encendido

va en abundoso curso dilatado.