- CXXXVIII - Al sepulcro de una dama, grande música y hermosa
No toques esta piedra pasajero,
que el contacto menor de impulso leve,
por cada poro consonancias mueve,
dulces, que alterna amante el Hemisferio.
No la lira de Tracia, no el Jilguero
músico, a quien la selva acentos debe,
y en la copa de un sauce perlas bebe,
es más tierno, más dulce, más parlero.
Sirene aquí descansa blandamente,
colgado de un Ciprés el Plectro de Oro,
Sirene bello encanto de Occidente.
Cuyo concierto músico, y sonoro,
movió el escollo, congeló la fuente,
y aprisionó las almas con decoro.